Constantino Molina

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Por Paula Itfish

“La perfección es hipocondría”

Constantino Molina Monteagudo, acaba de publicar ‘Silbando un eco extraño’ y es reciente Premio Nacional de Poesía Joven por ‘Las ramas del azar’. Según él es un místico de andar por casa, yo añadiría que con su sencillez alberga casi todo el espacio de lucidez que la poesía necesita. No es fácil sacar de una entrevista las esquinas de unos poemarios que se dicen solos y sobre los que toda reflexión parece ya habladuría…


Ha pasado ya más de un año desde la anterior entrevista, un año duro pero que al final dio su fruto. ¿Qué supone ganar el Premio Nacional de Poesía Joven?

Una grata sorpresa y un apoyo importante, no sólo por el reconocimiento sino también por la ayuda económica que me permite vivir de la escritura por una temporada que no sé hasta cuándo durará. Para la creación se necesita tiempo y ahora mismo estoy aprovechando este privilegio que me otorga el premio. Muchas veces conciliar la creación artística con lo laboral es complicado. No se puede rendir igual trabajando ocho horas diarias en un supermercado que teniendo todo el día en su anchura para leer y escribir. Para mí ha sido una especie de beca artística.

Con Las ramas del azar además conseguiste el Premio Adonáis y por primera vez la editorial Rialp va a reeditar una segunda edición del mismo… más que azar, ¿no crees que hay buena construcción en ese poemario?

Sí, en este caso por primera vez Rialp vuelve a editar un Premio Adonáis. Imagino que todo ha sido un conjunto de circunstancias también influenciadas por ese azar. En cualquier caso era el libro que tenía que ser en el momento en el que lo escribí.

¿Qué han hecho las editoriales de corte religioso como Rialp por la poesía? ¿En el fondo tiene algo que ver que la buena poesía haya sido premiada bajo este marco?

No tengo referencias de ninguna otra editorial de corte religioso vinculada a la poesía y no creo que tenga nada que ver. En el caso concreto de Rialp, ellos saben que soy bastante crítico respecto a las instituciones eclesiásticas. Y aunque también creo que algunos de sus últimos libros publicados desprenden cierto olor a sacristía, no se puede negar que Adonáis es uno de los premios más independientes que existen.

Al hilo de todo este debate, antiquísimo por otra parte, que está habiendo sobre si la poesía pop (y/o juvenil) es o no Poesía ¿realmente hay algo nuevo qué añadir? ¿qué fertilidad tiene este debate?

El debate es necesario e inevitable. Yo no soy partidario de la actitud beligerante, pero tampoco de ese silencio de los que están tan en las alturas como para bajar a tomar partido de asuntos como este. En cualquier caso el capitalismo más feroz ha llegado también a la poesía para hacer comercio con los sentimientos más primarios, no hay duda.

En una línea, sin bagajes ¿qué significa para ti el oficio poético?

Una manera de estar en la vida y de conversar con el mundo. Una manera honesta de acercarme a la singularidad de la propia existencia. En mi caso me defino como un místico de andar por casa.

Recientemente has soltado al rebaño con tu publicación Silbando un eco extraño ¿Cuál es esa extrañeza? y ¿por qué acudes a una referencia musical para nombrarla?

La extrañeza de este mundo, del hecho de estar aquí entre tanta materia oscura y entre tanta nada en realidad. Según algunos postulados científicos, se supone que nuestro cerebro está concebido para sobrevivir y no para entender la vida. Sólo hay que interesarse un poco por la física cuántica para darse cuenta de que todo es realmente extraño y maravilloso.

El título del libro viene de una canción de mi amigo Carlos Flan y sus Burrito Panza que me sirvió para dar nombre a uno de los poemas más significativos del libro.

A propósito de una de las citas de Shakespeare en Hamlet con las que abres el poemario: “Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que puede soñar tu filosofía”; ¿La literatura ofrece más que la filosofía? ¿es todo al final una cuestión descriptiva?

Creo que la diferencia entre la literatura y la filosofía se basa en que la literatura ofrece un mayor equilibrio entre pensamiento y vida. La filosofía en muchos casos suelta amarras con la vida y se transforma en una autoficción del pensamiento.

Tus versos a veces conllevan cierta nostalgia religiosa, o por estructuras que nacieron de la misma, lo cual me lleva a preguntarte por el misticismo y el uso irónico que a veces haces de éste y que anida en el seno de tu poesía…recuerdo tus versos “Pero queremos mística y cábala,/ buscarnos en el canto/ y conquistar silencios con asombros.”…

Como he dicho antes me defino como un místico de andar por casa. Creo en algo, pero no sé en qué y me aburren los iluminados, me parecen el colmo de la sugestión literaria. Soy de vuelo raso y me decanto por el equilibrio entre lo mundano y lo elevado.

Andrés García Cerdán recientemente ha publicado una antología de poesía de Albacete, El peligro y el sueño, que podría recordar a ese peligro hölderliniano ¿la escuela de Albacete a qué patrón común obedece o se entrega?

Diría que no hay un patrón común ya que las voces son muy variadas. Pero si unas circunstancias que han hecho que poco a poco, Albacete, tenga una escuela poética fuera de lo común si tenemos en cuenta el porcentaje entre habitantes y poetas en activo. Por allí la gente ya habla en endecasílabos. Hay muchos poetas y todos peligrosos. Todos llevan navaja.

La ironía también juega un papel muy importante en tu obra: “pobre ángel desdichado de arrabal./ Outsider melancólico y mendigo/ que por unas monedas/ lloras en estaciones y mercados.” ¿Cuál es la fertilidad de la ironía?

En este nuevo libro intenté meter algo de humor y de ironía como nuevos ingredientes. Pero siempre un humor frío y contenido que tiende a la extrañeza. Evitando el chiste y el chascarrillo. Un humor cercano a Strand o Simic.

¿Dónde encuentras ritmos o estructuras para tus versos?

Los ritmos y las estructuras son algo que se aprenden y luego se desaprenden para hacerse con un ritmo propio. Hay ciertas normas a tener siempre en cuenta, pero es necesario saber decidir dónde y por qué saltarse esas normas.

A propósito de “El círculo perfecto” ¿crees en la perfección?

La perfección es hipocondría. Creo en la plenitud más que en la perfección, y a la plenitud sólo se llega asumiendo la imperfección y contradicción.

¿Cuál ha sido ese ocaso de la Academia? ¿es también el ocaso de la tradición?

El arte siempre se ha desarrollado mucho más fuera del ámbito académico. Ahí están las pinturas negras de Goya, Rimbaud o el primer libro de Claudio Rodríguez como hitos. No hay que confundir una cosa con la otra. Me hacen gracia la cantidad de lingüistas y filólogos que por hacer versos se piensan poetas. La poesía es otra cosa, no una representación versificada de teorías ensayísticas. La poesía es ante todo alma y de eso en las aulas a veces hay poco.

El silencio… recuerdo una frase de Kafka a la que yo tantas veces he regresado “Las sirenas tienen un arma más letal que su canto, a saber, su silencio” ¿se parece este silencio al que tú propones en algunos de tus versos?

Desde luego. Yo siempre huyo de la palabrería y toda poesía nace de un silencio previo.

En Velintonia, 3- Víznar S/N escribes: “Busquemos un hogar para los versos.// Que en su fachada aniden las metáforas/ y que brille un cartel donde se lea:/ Casa de la Poesía.// Busquemos. ¿Pero dónde?// Quizás entre las calles más humanas/ de una ciudad sin miedo.// Quizás entre los restos de otras épocas,/ de la mano de estudios arqueológicos,/ o sobre los cimientos/ de un pueblo todavía no nacido.// Quizás entre la herencia de algún Nobel/ o bajo los escombros de una guerra.// Busquemos ese hogar.// Llamemos a las puertas,/ cavemos en el barro de las fosas/ y que esta pobre perra apelada,/ que durante los siglos ha lamido/ la mano tentativa del decoro,/ por fin tenga un lugar donde morir/ tranquila y en silencio.” Esto bien podría rememorar a la poesía, el lenguaje, como casa del ser tan heideggeriano, y a aquellas fosas donde se enterró la Poesía pero ¿dónde ha de morir, si ha muerto realmente?

El poema habla más de la relación de la poesía con las instituciones en nuestro país. Siempre tan desubicada pero siempre tan viva. No ha muerto, como dice Luna Miguel en uno de sus libros: Poetry is not dead.

En el fondo el amante de la poesía obedece a un tipo de perfil muy concreto ¿cuál es la herida del poeta y, en su caso, la del lector?

Entre los lectores de poesía hay de todo: esnobs, enfermos mentales, ministros, presidentes, algún que otro concejal de cultura, gente ruda, sensibleros, gente rica, gente sin dinero, gente que no folla, sádicos sexuales, curas, gente que ama el fútbol y otros que les escupen a los toreros. En fin.. de todo. La herida común puede ser la de estar vivo, estar aquí y no entenderlo todo. Buscar afinidades entre tanta nada o nuevos términos en los que establecer lo cotidiano.

“Si yo no dijera” recuerda mucho a “¿Quién, si yo gritara, me oiría desde las jerarquías de los ángeles?” Elegía de Duino de Rilke, y “El olor de la victoria” a Hölderlin ¿Fueron éstos los máximos destellos de la Poesía?

Desde luego son dos poetas máximos dentro de la historia de la literatura. En concreto ese poema, “Si yo no dijera” viene relacionado a una de las ideas básicas de la física cuántica, según la cual la conciencia del observador permite la existencia del objeto observado. Algo que está íntimamente relacionado con la poesía, pues a veces algo no existe hasta que se nombra en el poema.

¿Es el eco, al fin y al cabo, memoria?

Sí, puede que una voz que es memoria y se proyecta hacia un futuro.

¿Qué es la poesía para ti?

Principalmente es creación y también la forma de decir ciertas cosas que sólo se pueden decir mediante el poema. Hay quien dice que la poesía está en todo y que sólo hay que verla, trasladarla al papel, quedando el poeta como un simple transcriptor. Yo creo que antes del momento de la escritura no hay poesía, no hay nada. El poeta no transcribe, crea. Sin él no hay poesía. La poética de un Gonzalo de Berceo transcribiendo con pasión milagros al dictado de la virgen ha quedado en un estado pueril de la literatura.

¿El poeta nace o se hace?

Nace y se va haciendo. También los hay que, al contrario, se van deshaciendo.

¿Para el acto de escritura hace falta técnica o improvisación?

En mi caso primero hay un acto que surge de manera no controlada, que es la chispa o el hecho del que nace cada poema. Después viene algo así como la doma de ese germen, que requiere técnica, cabeza fría y un entendimiento con ella misma. Dejo poco campo a la improvisación.

“Metafísica de las cosas más cercanas”…

Elevar la vista por encima de nuestras narices o de una pantalla. Dejarse llevar por la pregunta que guardamos. Llegar incluso a lo que se puede considerar la mística pero siempre con una buena toma de tierra. Mirar al cielo con los pies en el suelo. No levitar… De esto hablo en un poema titulado La condición del vuelo incluido en el libro.

¿Qué opinas de la dialéctica entre arte y política?

El arte puramente panfletario no me interesa. Tampoco creo en el artista abstraído de lo que le rodea y que suele considerar la política casi una vulgaridad con la que no se debe tratar. Creo en el diálogo entre ambas cosas pero siempre sin que el arte se apoye en la política para crear su discurso.

¿Es el olvido necesario?

Depende. Para conservar la cordura es imprescindible olvidar y aligerar nuestra memoria de lo residual o dañino, nimiedades a las que damos importancia. Pero conviene no olvidar cosas importantes y ser coherentes con nuestra historia, tanto íntima como colectiva. Creo que es más necesaria la memoria que el olvido.

En Moneda al aire, uno de tus poemas, llamas con tus palabras a una especie de voluntad, que pueda parecer nietzscheana, pero sin precipitarme ¿cuál es la voluntad necesaria para ti?

Crear realidades a través de la voluntad. Dar origen a las cosas y modelar el mundo, o mi mundo, a través de la palabra.

“Caminar de teorías tan desnudo/como el ala del pájaro en su vuelo./Viviendo a la intemperie, sin cobijo/del logos milenario/ que aguarda nuestro ser.” ¿Qué piensas sobre el exceso de información con el que tenemos que lidiar diariamente?

Es una selva en la que es imprescindible armarse bien para abrirse paso y también para encontrar más tesoros que nunca antes. Lo peor no es el exceso si no la calidad de los contenidos. Hay un marasmo de basura basado en la creación de capital por cualquier vía y de la manera más rápida posible que nos lleva a una mayoría de consumo de cultura aberrante. Los papeles de lo corriente y a contracorriente se están invirtiendo. La actitud más punk es la de eliminar con serenidad las ansiedades de los nuevos ritmos y modelos de vida.

Entre tradición y progreso…

En el arte es imprescindible mantener una cuerda que mantenga el contacto y la tensión entre ambos puntos. Si uno de los dos falla nos encontramos ante la flacidez, y para llegar a algo interesante no se puede ser un carcamal ni un ave fénix que ha surgido de una hoguera espontánea.

La utopía para ti es…

Dos versos de Kavafis: Quien confortar su espíritu desee/ debe abandonar toda sumisión.

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